jueves, 31 de mayo de 2007

Apariencia



Lamentablemente me veo en la tarea de denunciar una actitud que no es de emular.
El día sábado 26 de mayo, fue el cumpleaños de una amiga, la misma decidió festejarlo en -Bar Chavela, www.chavelabar.com.ar – en el cual hizo reservas,
al llegar a la puerta, alrededor de las 2:00am, me dispongo a ingresar, sin antes consultar al seguridad, si efectivamente ahí se ingresaba al local (ya que contaba con 3 puertas adyacentes), a lo que recibí una desabrida afirmación, seguida de un registro visual de mi persona y que culmino con un –si si, es acá, pero vos no podes pasar-, a lo cual respondí -¿Por qué?-, y la respuesta que recibí no fue otra cosa que un eufemismo, hizo alusión que el causante de mi imposibilidad de ingresar era la tela de mis zapatillas (lona), y lo remato con la frase armada -yo no lo dispongo, es orden del lugar-. Comprendí y casi creí en lo que me dijo, pero al segundo de decirme esto, del bar salio un grupo de chicos que llevaban las mismas zapatillas que yo portaba. Lo que dejo en evidencia explicita que la noble tela no era el causante, pero entonces ¿cual o que cosa lo era?, hasta ahora no lo se, ya que el descuellado seguridad no me dirigió nunca mas la mirada, y mucho menos la palabra, dejando que mi criterio, abaraje las posibles causas, las cuales no me hacen muy feliz y todos las podemos imaginar.

Por eso, estas son las actitudes de las cuales, nosotros las personas, nos debemos desprender, y sin duda aprender y comprender, que este pequeño acto de discriminación es solo pequeño, por que se desprende de un ser pequeño que su pujanza está limitada por la frontera del bar, pero lastimosamente esta a la vista de todos, que cuando a este tipo de personas se les amplia su jurisdicción son capaces de construir un muro en la frontera de un país. A ellos les dejo un fragmento que tal vez le sirva para reflexionar. Es admirable tener la fuerza de un gigante, pero es atroz usar de ella como un gigante" (William Shakespeare, Measure for Measure).

martes, 15 de mayo de 2007

Evitar... ser?

Evitar … ser?: Está bueno, especialmente en eso de no hacernos los distraídos. Como psicóloga y como cristiana, creo que estamos destinados a lograr el máximo de desarrollos de nuestras capacidades. Y para eso, tenemos que conocerlas. También es importante conocer nuestras fragilidades, para trabajar sobre ellas y modificarlas en la medida de lo posible. Si no creyera que la gente puede cambiar, no creería en terapias ni en conversiones. Pero también encuentro, en lo que decís, como un retrasar de la aventura de vivir. Me parece que si nos demoramos demasiado en nosotros mismos, se nos va yendo la vida. Y no me parece que me parece que valga la pena invertir la vida en descubrir algo tan dinámico como nuestro "ser". Porque cualquier circunstancia puede modificarlo (no somos como una mesa siempre de madera. A veces somos de arcilla y a veces de acero). Creo que algo tan fundante como nuestro ser, se nos escapa a cada rato, como agua de las manos, a menos que lo planteemos en un sentido más superficial como ¿como reaccione hoy ante tal circunstancia? ¿Cómo lo hubiera hecho hace 10 años? ¿Cómo me propongo hacerlo en el futuro? Por que en nosotros, nada es definitivo. Somos seres dinámicos en una historia dinámica, inacabados, siempre en construcción. Unos días capaces de grandes heroísmos y al siguiente, de grandes traiciones (me estoy acordando del pueblo el domingo de Ramos).
La vida es demasiado corta para pasarnos descubriendo quienes somos, mientras el mundo se derrumba alrededor. Creo que podemos ser esa persona practica que mira más bien para el costado y se siente impulsada a extender una mano a quien la necesita, prestar la oreja, dar un vaso de agua o un abrazo. Durante el mismo tiempo, que podría estar "torturándose" con respuestas, quizás subjetivas por que en ese momento le duele la panza y todo lo ve negro o pobre. Yo creo que somos lo que podemos. Y también creo que si no nos hacemos demasiado rollo, podemos mucho más de lo que creemos. Al punto de que si luego volvemos a formular la pregunta, la respuesta es tan otra que nos dejaría asombrados.



Ana Schnaider, BsAs, 30 de marzo de 2007.